La gran paradoja. Columna de Luis Loyola, Rector U. de Antofagasta y Vice-Pdte Universidades Estatales, publicada en El Mercurio de Antofagasta el mi茅rcoles 7 de Diciembre de 2016. | Consorcio de Universidades del Estado de Chile
Ingrese su nombre de usuario Consorcio de Universidades del Estado de Chile.
Ingrese la contrase帽a asignada a su nombre de usuario.

Inicio de sesi贸n

La gran paradoja. Columna de Luis Loyola, Rector U. de Antofagasta y Vice-Pdte Universidades Estatales, publicada en El Mercurio de Antofagasta el mi茅rcoles 7 de Diciembre de 2016.

La gran paradoja

Luis Alberto Loyola, Rector U. de Antofagasta

El Estado en vez de propender a emparejar “la cancha”, continúa inyectando más recursos al sector privado.

Una vez terminada la discusión sobre la Ley de Presupuesto para el 2017 en lo concerniente a la Educación Superior, como rector de la Universidad de Antofagasta reconozco el sabor amargo que nos quedó, al igual que muchos de mis colegas agrupados en el Consorcio de las Universidades del Estado, CUECH.

Si bien logramos algunos avances para la Universidades del Estado como el reconocimiento a nuestra misión e impronta en el desarrollo del país y un Programa de Fortalecimiento (pero con un financiamiento incierto), no hubo acuerdo para detener el crecimiento desregulado de las instituciones privadas, dando espacio de esa forma, para que siga existiendo el lucro con recursos fiscales en esas universidades.

Más aún, tampoco logramos que los recursos del Crédito con Aval del Estado (CAE) fueran redirigidos completamente para potenciar los planteles que son propiedad del Estado, es decir, de todos los chilenos. A esto, debemos sumar que se extendió la Beca Bicentenario -que era privativa de los planteles del CRUCH- a las instituciones privadas que recibirán por este concepto en el 2017, 8.500 millones de pesos.

Si consideramos además que esos “acuerdos” se tomaron bajo la amenaza de un sector político de recurrir nuevamente al Tribunal Constitucional para detener el proceso y con ello, la asignación de los recursos financieros, tenemos un panorama muy desalentador pues claramente fueron las universidades privadas las más beneficiadas, pues seguirán creciendo desreguladamente, en contraposición de la oferta pública.

Respecto al Programa de Fortalecimiento de las Universidades del Estado, sólo se logró un “acuerdo político” para solicitar un préstamo al Banco Mundial, lo que también nos deja con la incertidumbre, pues es sabido  lo “dinámico” que pueden llegar a ser los pactos entre nuestros parlamentarios.

Creo que nuevamente se perdió la oportunidad de dar un salto histórico respecto a la relación del Estado con sus universidades, y sólo se maquilló un sistema que sigue postergando a las Universidades del Estado, evitándoles competir de igual a igual y mermando su capacidad de crecer y proyectarse.

Se habla de un sistema mixto en la Educación Superior, que en la realidad no existe, pues el 80% corresponde a oferta privada y sólo el 20% a la pública.  El Estado en vez de propender a emparejar “la cancha”, continúa inyectando más recursos al sector privado.

Hoy las Universidades del Estado quedamos nuevamente bajo la incógnita, pues seguiremos compitiendo en desigualdad de condiciones.

Esa es la gran paradoja de la educación superior chilena.

Fuente: http://www.mercurioantofagasta.cl/impresa/2016/12/07/full/cuerpo-principal/8/